lunes, 22 de mayo de 2017

III Convención Colectiva y Constituyente universitaria

Henys Peña (10/05/2017).
El 27 de enero del año en curso, la Federación de Trabajadoras y Trabajadores Universitarios de Venezuela (FTUV) introdujo el Proyecto de III Convención Colectiva Única de Trabajadores y Trabajadoras del Sector Universitario, ante el Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo, al tiempo que el Presidente Nicolás Maduro en el marco de la movilización con motivo del Día Internacional del Trabajador, el pasado 1 de mayo, anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, temas que parecieran responder a asuntos no relacionados, pero que evidentemente guardan estrecha relación.


De la III Convención, y sus 65 cláusulas, nos sorprende inicialmente su “CLÁUSULA 3. CONSTRUCCIÓN DE LA CULTURA SOCIALISTA”, de la que resaltamos “En el marco de la refundación de la patria, para construir al hombre nuevo, se conviene la participación activa de las y los trabajadores universitarios en cimentar un diálogo nacional que permita sentar las bases del accionar ético, moral y de valores en las instituciones de educación universitaria que direccionen la triada Universidad-Estado-Sociedad en la construcción de una cultura socialista bolivariana”, pero lamentablemente una tarea tan compleja, y al mismo tiempo tan necesaria se torna “economicista” con “En ese sentido, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología se compromete en instalar un centro de investigación cuyo objetivo sea promover la cultura socialista en las instituciones de educación universitaria, en coordinación con los trabajadores universitarios”.

Cuando lo que es necesario desde lo interno, pero de cara al territorio (local, regional, nacional e internacional), es librar un debate, no solo para poner en evidencia las elitistas concepciones y prácticas de las autoridades de las universidades autónomas, sino para desarrollar una profunda, crítica y propositiva discusión y acción sobre la pertinencia del currículo, la práctica educativa y la investigación en nuestras novísimas Universidades Territoriales, que con demasiada prontitud parecen “acomodarse” al estado de cosas, alejándose progresivamente de la “transformación” universitaria, por omisión, por acción o por comodidad.

La Asamblea Nacional Constituyente, por otra parte, ha de ser la expresión de la totalidad de las diversidades que conforman nuestra sociedad, y la concepción de la democracia ejercida mediante representantes electos a partir del territorio, puede y debe ser perfeccionada, profundizada y sincerada con la elección de vocerías de las distintas comunidades, sin que esto para nada entre en conflicto con el voto universal, secreto y directo.


En nuestra opinión, si bien la palabra usada por el Presidente Maduro fue sectores, “comunidad” se ajusta con mayor precisión¸ los “voceros” “comunitarios” pueden ser un gran paso adelante en el sentido de la democracia popular y revolucionaria, en la que el “pueblo” no es una entelequia amorfa, sino la expresión de sus comunidades organizadas, de los intereses políticos y económicos de estas. La educación, la universidad, no escapa a esta realidad, por el contrario está inmersa en ella y les corresponde aportar desde el compromiso, así como los actores revolucionarios en el seno de esta comunidad universitaria, estamos llamados a construir, presentar y promover propuestas que superen por mucho la Cláusula 3, salvando, o mas bien acortando la distancia entre Convención Colectiva y Constituyente universitaria.