domingo, 7 de agosto de 2011

XIV Congreso del PCV, Línea Política

XIV Congreso del PCV
Caracas, 4 al 7 de agosto de 2011
LÍNEA POLÍTICA
I.- CONTEXTO INTERNACIONAL 
1) Las históricas transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales que vive el mundo, están determinadas por dos grandes contradicciones: la fundamental entre trabajo y capital, que signa con mayor fuerza la época de transición del sistema capitalista al socialista; y la principal, entre las naciones y el imperialismo, que plantea la lucha por la liberación nacional y el desarrollo independiente de los pueblos. 

2) Entre las principales tendencias que ponen de manifiesto este nudo de contradicciones, destaca el predominio de la especulación financiera, lo cual determina las nuevas formas de las crisis económicas globales del sistema capitalista en su fase imperialista y los mecanismos utilizados para superarlas, que en general recurren a manipular las variables macroeconómicas sin importar sus efectos reales en las y los trabajadores, pueblos y naciones. Otra tendencia dominante es hacia la modernización y desarrollo de la industria militar, unido a una intensificación del despliegue militar de las fuerzas imperialistas, con miras a asegurar su control sobre áreas, recursos y mercados de interés estratégico. Estos elementos, a su vez, propician un clima de grandes amenazas a la paz mundial. La tercera de las tendencias que señalamos es la agudización de la lucha de clases y en general la reactivación creciente de los movimientos populares de resistencia al imperialismo en todo el mundo. 
3) El capitalismo mundial está bajo el impacto de la crisis que se inició en el sistema financiero de los Estados Unidos en 2008. Para resistir esta nueva crisis cíclica, el sistema recurre a políticas de corte neoliberal que descargan sobre los pueblos trabajadores el peso de una situación que es responsabilidad de la clase explotadora. Mientras algunas grandes corporaciones ya han vuelto a percibir ganancias exorbitantes, los pueblos trabajadores del mundo son cada vez más golpeados por políticas de reducción del gasto público en general, recorte de la seguridad social y precarización de las condiciones de trabajo. En Europa, estas políticas han traído graves perjuicios a la clase obrera y trabajadora, y han desatado protestas en países como Grecia, Portugal, Irlanda, Francia o España, lo que muestra la agudización en curso de la lucha de clases. En los Estados Unidos, persiste también el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de buena parte de la población, y los índices reales de desempleo y pobreza se mantienen cerca de sus valores máximos históricos: unos 30 millones de personas continúan sin encontrar trabajo regular en ese país, y casi 45 millones de personas viven en niveles de pobreza. 
4) La actual crisis del sistema, por profunda que sea, no significa el derrumbe por sí solo del capitalismo. Pero sí es una coyuntura que presenta condiciones favorables -1- para un ascenso en las luchas de la clase obrera y los pueblos del mundo hacia la derrota y superación de este sistema explotador. Este momento es por tanto crucial para un avance cualitativo en la organización, unidad y capacidad de movilización del movimiento obrero y popular en todo el mundo. Los partidos comunistas, así como todas las fuerzas revolucionarias anticapitalistas, antimperialistas y de liberación nacional y social, tenemos el desafío de convertir la presente crisis en un momento de auge revolucionario, para el definitivo quiebre de la hegemonía del capital en el mundo. 
5) Esta crisis ha puesto de relieve algunos fenómenos que están en desarrollo desde hace algún tiempo. Uno de ellos es la creciente tensión entre los distintos polos imperialistas, particularmente entre el estadounidense y el europeo, y entre éstos y los polos emergentes o en expansión, como el ruso. Estas contradicciones inter- imperialistas crean una situación muy fluida, que oscila desde las alianzas flexibles entre todas estas potencias económicas para impulsar sus objetivos comunes de dominación mundial, a las confrontaciones momentáneas entre ellos cuando pugnan por el control de áreas o mercados de especial importancia, como ha ocurrido ya varias veces en torno a los recursos energéticos y las posiciones geopolíticas de Asia Central, que despiertan las ambiciones hegemónicas de Rusia, Europa y los Estados Unidos a la vez. 
6) Dentro de ese contexto surgen nuevos actores de importancia a escala mundial, los más destacados de los cuales son los llamados países BRIC (Brasil, Rusia, India, China), que tienen los más altos índices de crecimiento y las mejores perspectivas económicas en el corto y mediano plazo. El principal de ellos es la República Popular China, cuyo acelerado desarrollo ya la llevó a desplazar al Japón como la segunda mayor economía del planeta, y su creciente poderío en todas las esferas le permite a disputar la hegemonía económica a los Estados Unidos. Otra de las potencias emergentes es Brasil, país que viene desarrollando una audaz política de aumento de su influencia y presencia particularmente en el escenario latinoamericano, lo que lleva a agudizar sus tensiones con el imperialismo estadounidense. 
7) Se han producido asimismo nuevos movimientos de masas en el Medio Oriente y el norte de África, que han agudizado la situación de volatilidad persistente desde hace décadas en esa área de importancia neurálgica. Desde fines del año pasado los pueblos de estos países han iniciado, uno tras otro, movimientos de masas en reclamo de mayores libertades políticas y el fin de los regímenes dictatoriales que habían controlado la mayoría de los países de la región. El imperialismo se está aprovechando de esta situación para reafirmar y fortalecer su dominio en esa parte del mundo, burlando las legítimas aspiraciones de progreso de los pueblos. Más aún, hay indicadores que señalan que al menos algunos de estos movimientos han sido estimulados por el propio imperialismo a través de algunas de sus agencias, dentro de una táctica de desestabilización de una amplia región del mundo. Esto se ha hecho especialmente evidente con los ataques a Libia y la agitación en Siria. 
8) Nuestro continente sigue estando en la mira de la estrategia de dominación global del imperialismo, particularmente del estadounidense. Así lo demuestra su renovada y fortalecida presencia militar en algunos países de la región, como el caso de -2- Colombia, sumida en su largo conflicto interno que se agudiza debido a esa presencia militar extranjera. Las acciones abiertas y encubiertas del imperialismo y sus aliados locales han contribuido a agravar las crecientes dificultades que enfrentan los procesos de liberación nacional en curso, pese a lo cual continúan los avances en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, a la vez que hay nuevos desarrollos de las luchas populares y las fuerzas progresistas en varios otros lugares. La progresiva articulación entre estos y otros países que se expresa en el establecimiento y consolidación de diversos bloques de integración en los que Venezuela viene jugando un papel protagónico, y el creciente reconocimiento a la heroica Cuba pese a las pretensiones imperialistas, apuntan de distintas maneras y con diferente contenido al desarrollo de un mundo multipolar y una nueva correlación de fuerzas en la esfera internacional, todo lo cual repercute favorablemente en la lucha por la soberanía nacional de nuestros pueblos. 
9) Esto demuestra que continúa en todo el mundo la reactivación de los movimientos democráticos, progresistas y populares, tras el severo reflujo que sufrieron en los años 90 y principios del nuevo siglo, en el contexto de la caída de diversas experiencias socialistas en Europa y algunos países de Asia, y la imposición por el imperialismo de la doctrina del “fin de la historia”. Debemos mencionar con especial satisfacción la recuperación sostenida que sigue experimentando el movimiento comunista internacional en todos los continentes. Pese a la persistencia del anticomunismo en diversos países, especialmente en Europa Central, se consolidan cada vez más los partidos comunistas y obreros del mundo, y se fortalecen y dinamizan sus diversos mecanismos de articulación. Son cada vez más frecuentes y productivos los encuentros entre nuestros partidos hermanos y los movimientos de liberación nacional, con respeto y reconocimiento de las distintas formas de lucha que corresponden a las realidades concretas de cada pueblo. 10) Motivo de especial preocupación para quienes luchamos por un futuro mejor, son las amenazas a la preservación de la vida misma en el planeta, como resultado de la acción destructora de la naturaleza por el sistema capitalista. El deterioro de ecosistemas, el cambio climático y la extinción de especies animales y vegetales, son consecuencias de un modelo de desarrollo depredador e irresponsable, que antepone los intereses económicos de las minorías al bienestar y hasta la supervivencia de la humanidad como conjunto; esta es otra poderosa razón para continuar y profundizar nuestra lucha por la superación del capitalismo. 
II.- CARACTERIZACIÓN DEL ACTUAL PROCESO POLÍTICO VENEZOLANO 
11) El PCV ha sostenido y ratificado numerosas veces desde nuestros XI y XII Congreso (2002 y 2006), la caracterización del proceso de cambios liderado por el Presidente Chávez, como “...Revolución Bolivariana (...) antiimperialista, de liberación nacional, y que abre perspectivas hacia el socialismo...”; esto es, como la fase inicial de realización concreta del proceso revolucionario que describimos y prefiguramos en nuestro Programa (1980). Sin embargo, tras doce años de gobierno se hace necesario volver a tal caracterización para reevaluarla a la luz de las -3- experiencias que hemos acumulado en esta etapa, y especialmente al confrontarla con la realidad actual del proceso iniciado en 1999. A fin de organizar esa revisión, hemos identificado en la caracterización antes citada dos núcleos conceptuales, que deben ser objeto de un profundo ejercicio de definición y cuestionamiento, crítico y autocrítico: a) “revolución de liberación nacional”, y b) “perspectiva socialista”. a.- Revolución de liberación nacional 
12) La consideración de este primer núcleo conceptual conduce a plantearnos preguntas tales como: ¿qué es para la ciencia marxista-leninista una revolución de liberación nacional?, ¿es el actual proceso venezolano efectivamente una revolución de liberación nacional?, ¿en qué medida se ha cumplido la liberación nacional en Venezuela? Se nos plantea la tarea de revisar los indicadores específicos de avance de la liberación nacional y contrastarlos con la realidad, las tendencias en curso y la orientación objetiva de los planes y ejecutorias gubernamentales. 
13) Una revolución de liberación nacional implica un proceso de ruptura de la dominación de los grandes poderes imperialistas sobre los países coloniales, semi- coloniales y dependientes en general; esta ruptura conlleva, entre otras conquistas, el rescate y fortalecimiento de la soberanía nacional, el establecimiento de un Estado nacional eficiente de carácter democrático-popular revolucionario, el desarrollo económico independiente, la industrialización con progresivo desarrollo científico- tecnológico autónomo y productividad creciente, el logro de la soberanía agroalimentaria, y el establecimiento de las bases para el desarrollo pleno de la identidad nacional. 
14) Indiscutiblemente, a lo largo de estos doce años se han producido en Venezuela cambios de importancia en varios de los aspectos mencionados. Ha habido, por ejemplo, un esfuerzo intenso, sostenido y razonablemente exitoso para modificar el patrón de distribución de la renta petrolera nacional, especialmente a través de las diversas Misiones sociales, lo que queda en evidencia en la evolución favorable de indicadores de desigualdad social tales como el “Índice Gini”. También se han impulsado políticas, proyectos y planes con el objetivo de establecer mecanismos que viabilicen un modelo de “democracia participativa y protagónica”, aunque con resultados aún insatisfactorios. Igualmente constatamos importantes cambios en determinados aspectos de la subjetividad colectiva, produciendo avances en la conciencia antiimperialista de amplias capas del pueblo venezolano. 
15) Hemos rescatado en buena medida espacios importantes de nuestra soberanía nacional que habían estado mediatizados o completamente controlados por los intereses de los grandes poderes imperialistas mundiales. Un ejemplo primordial es el rescate, todavía en proceso, de la industria petrolera nacional y de nuestra capacidad autónoma de decisión política en materia de hidrocarburos y energía en general. Nunca debemos olvidar que en la última década del siglo XX hubo, por parte del imperialismo y sus aliados locales, un intento sostenido y coherente de desmembrar, debilitar y finalmente desnacionalizar la corporación PDVSA, intento que sólo fue derrotado y revertido a partir del triunfo sobre el paro-sabotaje petrolero de 2002-2003. De no haber contado con un gobierno dispuesto a defender -4- consecuentemente los intereses nacionales, Venezuela habría perdido ya hace años todo control sobre su principal industria, y retrocedido aún más en la ruta hacia la plena liberación nacional. Ese acto de reivindicación de los más fundamentales intereses de la patria es un paso imprescindible en el camino de la liberación nacional. 
16) Se han logrado debilitar algunos de los monopolios privados y fortalecer la presencia del Estado en los sectores financiero, producción y distribución de alimentos, generación y distribución eléctrica e industrias básicas. Especial mención merecen la recuperación del papel regulador del Estado sobre el espectro radioeléctrico, el fortalecimiento de los medios audiovisuales alternativos y el avance en cuanto a las telecomunicaciones en general, materia en la que destaca el establecimiento de presencia soberana en el espacio ultraterrestre a través del Satélite Simón Bolívar. 
17) Asimismo, como producto de las orientaciones patrióticas y progresistas del Presidente Chávez, la soberanía venezolana ha experimentado también importantes avances en materia de política exterior. Ha sido un propósito permanente de este gobierno promover la formación y fortalecimiento de foros y espacios de integración internacional alternativos a los tradicionalmente controlados por los intereses imperialistas, así como fomentar acuerdos en diversas áreas y contactos diplomáticos con los más diversos países (Cuba, Rusia, Bielorrusia China, Irán, Brasil, entre otros), en procura de los intereses nacionales y sin obedecer a los dictados de los centros mundiales de poder. 
18) Como definió el camarada Lenin, “El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes” (El imperialismo, fase superior del capitalismo). En un mundo dominado por el imperialismo y sus corporaciones transnacionales, la lucha por la liberación nacional no puede concebirse al margen de un proceso de resistencia y acumulación de fuerzas de carácter continental y mundial. De allí la importancia de esta política internacional que ha impulsado la formación de nuevas alianzas y escenarios que fortalecen la multipolaridad a nivel continental y global, en función de la definitiva ruptura de la dependencia y la subordinación de la nación frente a los dictados del imperialismo, en particular el estadounidense. 
19) Destacan en este sentido, tanto la histórica derrota sufrida por el imperialismo estadounidense en su pretensión de imponer el ALCA, como las alianzas políticas, económicas, culturales y militares, sobre la base de principios de solidaridad, ayuda mutua y equidad, que viene impulsando y desarrollando el gobierno nacional, especialmente en Latinoamérica y el Caribe, dentro del marco de esfuerzos como ALBA, PetroCaribe, Banco del Sur o Banco del ALBA, entre otras iniciativas dirigidas a construir integración latinoamericana con soberanía. También merecen ser mencionados el destacado papel jugado por el gobierno nacional en el nacimiento de la UNASUR, y su decisión, aún no materializada, de incorporarse a MERCOSUR, hecho positivo pese a las limitaciones inherentes a este mecanismo de integración comercial dominado por capitales brasileros. Acerca de ALBA, que es el más avanzado de estos esfuerzos en cuanto a su concepción y sus objetivos estratégicos, debemos llamar la atención sobre el hecho de que esta experiencia, así como la mayoría de sus instrumentos derivados, dependen en una alta proporción de los recursos que aporta el gobierno venezolano, lo que los hace vulnerables puesto que nuestra propia economía sigue estando atada a la exportación de crudo a los mercados internacionales. 
20) Son también notables los esfuerzos del gobierno en cuanto a equipamiento y reorganización de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Rota la dependencia material y tecnológica frente al imperialismo estadounidense en que se encontraba nuestra FANB, y diversificadas las fuentes de nuevos equipos y suministros militares, nuestros cuerpos de defensa nacional están hoy en mayor sintonía con lo que deben ser las fuerzas militares de una nación verdaderamente soberana. Valoramos también que se hayan interrumpido las influencias que ejercían las Fuerzas Armadas de los EE.UU. sobre nuestra FANB a través de diversos mecanismos como el envío de oficiales venezolanos a escuelas y delegaciones en los Estados Unidos, o la presencia de asesores y agregados militares estadounidenses en nuestro país. Asimismo, hay que subrayar los avances hacia la formulación de una nueva doctrina militar integral que hace énfasis precisamente en la defensa de la soberanía y redefine las relaciones tradicionales entre la FANB y el pueblo dentro de un marco de lucha por la liberación nacional y ante posibles confrontaciones con el imperialismo, nueva doctrina que no ha sido completamente asumida por la totalidad de los integrantes de la FANB. 
21) En cuanto a la estructura político-jurídica, se han producido cambios a partir de la aprobación de la Constitución Bolivariana en 1999, tales como la introducción, producto del acumulado de luchas del pueblo venezolano, del avanzado concepto de “democracia participativa y protagónica”, y su posterior desarrollo a través de la creación de ciertos mecanismos de participación popular y de un cuerpo de leyes que les dan forma, aunque a partir de una concepción restringida y tutelada del Poder Popular. Asimismo, se establecieron y reivindicaron avanzados derechos civiles, humanos y políticos para las mujeres, los pueblos indígenas, adultos mayores, niñas, niños y adolescentes. 
22) Pasemos ahora a evaluar la dimensión de estos cambios y sus perspectivas de desarrollo futuro. En materia económica, constatamos que sigue vigente, y en algunos sentidos hasta se está fortaleciendo, el modelo de capitalismo dependiente, rentista e improductivo que dominó en nuestro país durante la mayor parte del siglo XX. No hemos logrado avances en la diversificación de la economía, fundamentalmente petrolera, lo que nos obliga a seguir siendo un país monoproductor, multiimportador y con una alta dependencia tecnológica. Hoy dependemos más que antes de la renta petrolera y de la compra en el exterior de buena parte de lo que consumimos, incluyendo una porción significativa de nuestros alimentos. De hecho, desde el primer triunfo electoral del Presidente Chávez, el valor de nuestras exportaciones petroleras ha crecido un 250% y el de nuestras -6- importaciones casi 200%, mientras que el de nuestras exportaciones no petroleras se ha reducido cerca de 15%. 
23) Las diversas iniciativas colectivas emprendidas por el gobierno, tales como los “Saraos” y “Saraítos”, “Núcleos de Desarrollo Endógeno”, “Fundos Zamoranos” y las llamadas “Empresas de Producción Social”, han sido, al menos hasta ahora, muy poco exitosas, como también lo han sido la mayoría de las numerosas cooperativas constituidas en el marco de las Misiones “Vuelvan Caras” y “Che Guevara”, y muchas de las pequeñas y medianas industrias que el gobierno ha apoyado. Y una nación que no produce lo que come, o sea, que no ha logrado asegurar su soberanía agroalimentaria, no es verdaderamente dueña de su destino. Sin embargo, la reciente implementación de la Misión “Agro Venezuela” abre una perspectiva para el desarrollo de la producción agraria nacional, ya que incorpora a los verdaderos hombres y mujeres del campo en condiciones que podrían resultar favorables. 
24) Continuamos teniendo asimismo un severo déficit en cuanto al aparato institucional del Estado, no sólo en términos de su capacidad de proveer, con niveles razonables de eficiencia y calidad, los servicios a que está constitucionalmente obligado, sino incluso en términos de sus propios procesos internos de organización, planificación, administración y contraloría. El Estado venezolano sigue siendo altamente ineficiente, con graves niveles de desorden e improvisación, sin procedimientos claros y estables, sin planificación eficaz. En algunas áreas específicas, como la administración tributaria, servicios médicos preventivos y masificación de la educación, se está avanzando, pero en otros casos hemos retrocedido, como en materia de planificación y coordinación y en prestación de algunos servicios públicos básicos. El desorden generalizado en las instituciones del Estado contribuye a crear condiciones favorables para la intensificación del fenómeno de la corrupción administrativa, que sigue siendo un elemento habitual en la vida de la república, con grave perjuicio para el bienestar colectivo y para el avance hacia la liberación nacional. 
25) En general, la estructura orgánico-funcional del Estado sigue estando fundamentalmente orientada a responder a los intereses de la burguesía comercial importadora, cuya relación e intervención no sólo impacta tremendamente todos los ámbitos y niveles del aparato institucional, sino que tiene en éste la principal fuente de sus ingresos y acumulación de capitales, asociada a la corrupción y la cultura política clientelar. 
26) Lo que ha ocurrido, esencialmente, es que la burguesía asociada y subordinada a los monopolios imperialistas, especialmente estadounidenses, agrupada en Fedecámaras, Venamcham, Consecomercio y Conindustria, que ejercía el dominio del Estado y parasitaba de la renta petrolera, a través de los múltiples mecanismos creados por el régimen político “puntofijista”, ha sido desplazada del control estatal, pero en general no por las clases y capas realmente interesadas en un cambio revolucionario. Son otros segmentos de la burguesía, y fundamentalmente de la pequeña burguesía, asociados a ciertos grupos e individualidades civiles y militares, quienes, pese a la resistencia de factores progresistas y revolucionarios, ahora determinan la tendencia dominante en la dirección del Estado, no para transformarlo -7- y crear un Estado Democrático-Popular Revolucionario, sino para administrar la renta petrolera bajo monopolio estatal, introduciendo reformas sociales y políticas, pero preservando el modelo económico rentista tradicional y el tipo de Estado burgués que corresponde a tal modelo, altamente burocratizado, elitesco, ineficiente, corrupto, populista y asistencialista. Como prueba de ello, la participación privada en el Producto Interno Bruto del país ha aumentado desde 64% en 1999 a casi 67% en 2010, lo que indica que los principales beneficiarios de la gestión del actual gobierno han sido la burguesía, o al menos ciertos sectores de ella, y la pequeña burguesía. 
27) En síntesis, los cambios ocurridos en estos años son resultado, en gran medida, de una práctica social-reformista de tendencia patriótica y progresista, que debe ser superada mediante una nueva correlación de fuerzas populares y revolucionarias liderada por la clase obrera y trabajadora en general, a fin de garantizar la consolidación y profundización de la liberación nacional y crear condiciones para avanzar efectivamente en la perspectiva socialista. b.- Perspectiva socialista 
28) Estamos obligados a definir con precisión en qué consiste el socialismo, cuáles son los rasgos que debería tener un proceso de perspectiva socialista, y si el actual gobierno ha dado hasta ahora señales concretas y objetivas de que efectivamente se orienta en esa dirección. 
29) Constatamos que algunos de los actores fundamentales del gobierno nacional, con el Presidente Chávez a la cabeza, han emitido fuertes y reiteradas señales de que están honestamente convencidos de estar construyendo el socialismo; sin embargo, a lo largo de estos años no se han producido suficientes realizaciones concretas que indiquen que se está efectivamente avanzando hacia esa perspectiva. 
30) En los documentos emanados del Taller Nacional Ideológico que realizamos en febrero de 2008 para tratar precisamente este asunto, ya advertíamos del desarrollo de tendencias contrarias a la perspectiva socialista en el propio seno del gobierno y de las fuerzas que lo apoyan, y señalábamos que: “a) en lo económico, el socialismo es transformación profunda del sistema económico para implantar la propiedad social de los medios fundamentales de producción, y el gobierno bolivariano ha logrado pocos avances en este sentido, y en general, sin el protagonismo de la clase obrera organizada; b) en lo político, el socialismo implica la aparición y desarrollo progresivo de formas colectivas de poder y dirección, y el gobierno bolivariano no ha logrado avances sustanciales hacia la abolición de las formas de gobierno presidencialistas tradicionales.” 
31) Tres años más tarde, se puede constatar que seguimos sin avances de importancia hacia esas dos metas que allí enunciábamos. Se han producido estatizaciones de empresas por la vía de la adquisición o la expropiación con indemnización, y se han rescatado tierras que estaban en condición de latifundios; nuestro Partido apoya esas iniciativas como avances frente a la propiedad privada monopólica sobre los medios de producción, pero advierte que estas decisiones no alteran de manera significativa el orden económico dominante. Además, como ya señalábamos en 2008, esas estatizaciones han continuado haciéndose generalmente por un método burocrático y administrativo, sin el protagonismo de las y los trabajadores organizados, lo que las debilita como experiencias revolucionarias en ruta hacia la perspectiva socialista, puesto que las priva de la direccionalidad estratégica y el contenido clasista que sólo el control efectivo de la clase trabajadora podría darles, y priva asimismo a la propia clase de las experiencias y aprendizajes que obtendría en el curso de la lucha contra la clase capitalista. 
32) Esto también ha ocurrido en las nuevas empresas creadas por el gobierno: la participación de las y los trabajadores en la organización, gestión, administración, planificación y control ha sido nula o muy limitada. Sin la participación protagónica de las y los trabajadores organizados, el desarrollo de estas empresas de propiedad estatal apunta hacia un nuevo ciclo de “capitalismo de Estado”, y no hacia el advenimiento de la perspectiva socialista. No obstante, en Guayana hay en curso algunas experiencias de participación de las y los trabajadores que deben ser evaluadas con mayor cuidado; las y los comunistas saludamos y acompañamos estas experiencias, que pueden constituir embriones de un futuro control obrero si se fortalecen y desarrollan adecuadamente. 33) Asimismo, ha faltado en esos esfuerzos, y en general en toda la gestión gubernamental, un componente fundamental de lo que debe ser la estructura económica socialista: la planificación central participativa. Este es precisamente uno de los rasgos distintivos del modo de producción socialista y una de sus características que lo hacen objetivamente superior al capitalismo, pues en este último se imponen los intereses y conveniencias propias de cada empresa individual, no las del conjunto social, y esto conduce a un uso menos racional y eficiente de los recursos y las capacidades productivas de la sociedad. El socialismo, en cambio, ordena y planifica la economía teniendo en cuenta el conjunto social, administrando y reorganizando las fuerzas productivas racionalmente y con visión de futuro, según lo demanden la satisfacción de las necesidades del colectivo y la sustentabilidad social y ambiental. 
34) Y en cuanto a los aspectos político-institucionales, continúa sin haber avances de importancia hacia la abolición de la institucionalidad burguesa en general que sigue caracterizando al Estado venezolano. No hay progreso hacia el establecimiento de instancias de dirección colectiva, ni hay expresiones concretas de que esté en marcha un proceso de desmantelamiento de los fundamentos del Estado burgués, para sustituirlo por uno Democrático-Popular Revolucionario de transición al socialismo. Debe observarse que en los últimos años, por el contrario, ha ocurrido un fortalecimiento del presidencialismo, lo que pudiera conducir a una crisis en la gestión de gobierno, al concentrarse en la Presidencia de la República las respuestas fundamentales a las demandas sociales. 
35) Hay además graves dificultades emanadas del hecho de que entre los actores y figuras gubernamentales que parecen interesadas en avanzar hacia el socialismo, predomina una heterogénea mezcla de concepciones idealistas y pequeño- burguesas acerca de la nueva sociedad y las vías para avanzar hacia su construcción. Al no haber en los altos niveles de conducción política una concepción científica del socialismo, coherente y sólidamente fundamentada en los principios del -9- materialismo histórico, el proceso de cambios carece de claridad en las definiciones claves para apalancar su avance en la dirección correcta. Y desde luego, la confusión reinante al respecto sirve magníficamente a los intereses de quienes, dentro y fuera del gobierno, no desean sinceramente la construcción del socialismo. 
36) La brecha entre el discurso “socialista” (subjetividad) de algunos actores gubernamentales y la práctica concreta del gobierno (objetividad) es ya inocultable, y la tensión que genera esa brecha creciente está alcanzando un punto crítico. Entiéndase bien, no estamos reclamando que Venezuela no esté todavía en transición al socialismo; antes por el contrario, siempre hemos advertido contra las pretensiones voluntaristas de “decretar” el socialismo. Es necesario tener claro que la caracterización del socialismo que sirvió de base para nuestro documento del Taller de 2008, aunque es esencialmente correcta, corresponde a otra fase del proceso histórico venezolano que todavía no hemos alcanzado. Lo que queremos señalar es que, tras varios años de insistentes discursos y reiterados “proyectos socialistas”, todavía no hay avances concretos que indiquen que efectivamente nos dirigimos hacia esa perspectiva estratégica. Por el contrario, son cada vez más notorias las pretensiones de “construir socialismo” sobre la base de valores y procedimientos que son propios del capitalismo. 
37) Esta brecha creciente tiene una explicación histórica concreta: por un lado, el sujeto social que hasta ahora ha dirigido el proceso, corresponde a un perfil clasista de sectores medios y pequeña burguesía, no de clase obrera, que es el verdadero sujeto social históricamente llamado a construir el socialismo; y por otro, la propia clase obrera y el pueblo trabajador de la ciudad y el campo en general, no han alcanzado todavía en nuestro país el nivel necesario de conciencia, organización, claridad programática y movilización que le permitiría imponer su hegemonía de clase y forzar el rumbo de los acontecimientos en la dirección correcta. Ello obliga a las fuerzas revolucionarias en general, y especialmente al PCV, a plantearse si es científicamente sostenible la afirmación de que el actual proceso político venezolano es un proceso con “perspectiva socialista”. c.- Conclusión 
38) Por todo lo anterior, formulamos una re-caracterización del proceso en curso en nuestro país, producto de la reevaluación permanente que hace nuestro Partido de todas sus afirmaciones y propuestas a la luz de la experiencia concreta, por medio de nuestros mecanismos orgánicos de discusión y elaboración colectiva, y gracias al uso de las herramientas de análisis que nos proporciona la ciencia marxista-leninista. Es desde esta perspectiva que asumimos la siguiente caracterización del proceso actual, que recoge nuestras más recientes conclusiones: 
39) Desde 1999, nuestro pueblo protagoniza una nueva fase de su larga lucha revolucionaria antiimperialista en el contexto de la transición histórica mundial del capitalismo al socialismo. Esta fase está caracterizada por la existencia de: 
a) un gobierno democrático, progresista, de orientación patriótica, antioligárquica y antimonopólica, inscrito en un proceso de liberación nacional que se desarrolla pese a grandes dificultades, que promueve una distribución más equitativa de la riqueza, y que avanza en la ruptura de la dominación imperialista que todavía atenaza a nuestro país; 
b) condiciones propicias para abrir cauces a la perspectiva socialista en dependencia de que construyamos una nueva correlación de fuerzas favorable a la clase obrera y al pueblo trabajador en general. 
III.- LOS INSTRUMENTOS POLÍTICOS DEL PROCESO. LA CORRELACIÓN DE FUERZAS 
a.- El Frente Amplio Nacional Patriótico 
40) Partiendo de la re-caracterización que hacemos del actual proceso, reafirmamos, con nuevas precisiones, la política de amplia alianza de fuerzas antiimperialistas y de los correspondientes instrumentos, que hemos venido sosteniendo, de una u otra manera, desde hace décadas (“Junta Patriótica” en los años 50, “Frente de Liberación Nacional” en los años 60, “Amplia Conjunción de Fuerzas Populares y Democráticas” en los años 80, etc.), y que hemos reformulado en años recientes como “Frente Amplio Nacional-Patriótico” (FANP). 
41) Concretamente, como correlato de algunas de las conclusiones a que hemos llegado en cuanto al carácter y desarrollo del proceso de liberación nacional en la Venezuela actual, reasumimos la definición vigente de ese FANP, precisando la identificación de sus componentes, así como sus posibles limitaciones y diversos niveles de compromiso inherentes; nuestro XII Congreso (2006) definió al FANP como un “...frente social y político (...) integrado por la clase obrera y demás trabajadores, los campesinos sin tierra y los pequeños propietarios del campo, los pueblos indígenas, las capas medias urbanas y rurales, los grupos sociales más excluidos y depauperados, la pequeña burguesía, la burguesía no monopólica y no asociada a los intereses imperialistas, así como los diversos movimientos, organizaciones y partidos que sean expresión de estos sectores y clases.” 
42) Esos sectores sociales, y particularmente la clase obrera y el pueblo trabajador en general, son las fuerzas que objetivamente necesitan la consolidación y profundización del proceso de liberación nacional. Este conjunto social de componentes heterogéneos está llamado a constituir el FANP, para que se adelanten efectivamente los cambios que nos permitan terminar de resolver la contradicción principal entre los intereses de la nación y los del imperialismo. 
b.- La burguesía y sus diversas fracciones en el FANP 
43) En la Venezuela actual ciertamente identificamos a una burguesía nacional no monopólica y no asociada ni dependiente del capital imperialista, cuyos intereses objetivos son compatibles con el incipiente proceso de liberación nacional que se lleva a cabo en el país, y que se aproxima al perfil con que históricamente la hemos caracterizado: interesada en el desarrollo de una comunidad nacional independiente y soberana, ganada para la formación de una economía productiva y diversificada y para el desarrollo de los mercados internos del país; que puede ser motivada a contribuir con el establecimiento de industrias productivas y eficientes en nuestra nación; y que pudiera, por tanto, estar interesada en la derrota del dominio del imperialismo, ante la amenaza de ser devorada por éste. Nos referimos a inversionistas de capitales nacionales no monopólicos, dedicados a actividades productivas y de algunos servicios básicos. 
44) Pero tal fracción de la burguesía, hasta ahora, no incide de manera determinante en la realidad económica y social del país. De hecho, la mayoría de los escasos y no siempre exitosos desarrollos productivos de alguna envergadura que han ocurrido en años recientes, han correspondido a iniciativas del propio gobierno y no de esa poco pujante fracción burguesa. Y además, esa burguesía no ha demostrado en general, hasta los momentos, tener un compromiso cierto y consecuente con los intereses nacionales, más allá de si expresa simpatías con el actual proceso de cambios, se identifica con la oposición, o se abstiene de definir posición en la presente polarización política. 
45) Por otra parte, existen fracciones burguesas y pequeño-burguesas improductivas, que se aprovechan de la renta administrada por el Estado venezolano, cuyos intereses fundamentales están asociados a actividades tales como el comercio importador, los servicios financieros, los negocios con instituciones públicas y los servicios no esenciales. Estos sectores burgueses no productivos, que proliferan en torno al Estado, son consustanciales con el modelo rentista que sigue dominando nuestra realidad, y no surgieron con el advenimiento del actual gobierno, aunque lejos de extinguirse en el curso de este proceso, parecen fortalecerse con nuevos actores ligados a individualidades y grupos que han ejercido o ejercen funciones dirigentes en el Estado venezolano, en áreas claves de la administración pública y en institutos, entes y empresas estatales. Tales fracciones burguesas, aun relacionadas estrechamente con individualidades y sectores del gobierno nacional, no están interesadas en el desarrollo económico soberano del país. Por ejemplo, los intereses de la burguesía importadora están obviamente reñidos con el propósito de alcanzar la soberanía agro-alimentaria o una abundante producción de bienes a partir del desarrollo de industrias nacionales que procesen en el país nuestras materias primas. Estas fracciones burguesas son incongruentes con cualquier proyecto de desarrollo nacional y por tanto, no podrán formar parte ni estar representadas en el FANP. 
46) Mención particular merecen los “nuevos ricos parasitarios”, que no encajan en la categoría de burguesía propiamente dicha, pero que constituyen una capa social que se aprovecha aún más descaradamente del Estado rentista, a partir de la corrupción administrativa como mecanismo de acumulación de riquezas. Esta capa la forman individuos o grupos, mayoritariamente pertenecientes a sectores de capas medias y pequeño-burgueses, que ostentan cargos de dirección en empresas y organismos del Estado e instancias de diversa importancia de la administración pública, o que están estrechamente relacionados con quienes ejercen tales cargos dirigentes. Tampoco esta capa social parasitaria ha surgido con la fase actual del proceso histórico nacional, sino que es inherente al modelo rentista petrolero venezolano. Pero, al igual que la anterior, no sólo sobrevive, sino que en general luce fortalecida en el actual período con nuevos actores, que ejercen una creciente influencia en la dirección de determinadas instancias gubernamentales.
47) Este segmento social de naturaleza rapaz, aprovechadora y parasitaria, que lucra de la riqueza producida por la clase trabajadora y administrada por otros (burguesía nacional, Estado venezolano), no presta ningún beneficio a la sociedad. Algunos individuos de esta capa social inician negocios aparentemente legítimos, aunque surgidos mediante la desviación de recursos públicos, operaciones fraudulentas, jugosas comisiones por asignación de contratos y apropiación indebida de patrimonio público. Estos sectores últimamente ganan fuerza económica y hasta política, enmascarados con éxito en un ropaje y lenguaje supuestamente revolucionarios, en medio de un ambiente político dominado por la prepotencia pequeño-burguesa, la falta de control en la gestión pública y la cultura del no trabajo y la riqueza fácil. Son esencialmente reaccionarios y contrarrevolucionarios, independientemente de las poses que adopten. No tienen cabida en el FANP y es tarea verdaderamente revolucionaria identificarlos y combatirlos.
c.- La clase obrera, las y los trabajadores y el campesinado 
48) Partimos de la constatación de que hay avances en la subjetividad colectiva especialmente en cuanto a la conciencia antiimperialista y a la demanda de democracia participativa; esto crea condiciones que permiten avanzar hacia objetivos estratégicos mayores. Pese a ello, por el momento la correlación de fuerzas en el panorama nacional general continúa siendo desfavorable para las fuerzas histórica y objetivamente más comprometidas con la perspectiva del socialismo científico. Los principales factores que inciden en este cuadro de clases continúan siendo el escaso desarrollo ideo-político y la debilidad organizativa de la clase trabajadora, lo que contribuye a mantener su dispersión y desunión. Tenemos que reconocer que este estado de cosas se debe en buena medida a la insuficiente influencia de nuestro Partido en el seno del movimiento obrero y sindical. 
49) La historia confirma una y otra vez la justeza del postulado científico que identifica a la clase obrera como la fuerza motriz de vanguardia en torno a la cual debe construirse la alianza de clases necesaria para avanzar por la senda del socialismo. Las razones son claras: dada la posición que ocupan en el proceso productivo, las y los obreros no sólo son los más interesados en llevar las tareas revolucionarias hasta sus últimas consecuencias, sino que son además quienes están en las mejores condiciones objetivas para impulsar desde el propio corazón de la economía la transición hacia las nuevas relaciones de producción. 
50) La clase obrera venezolana todavía tiene que fortalecerse, organizarse, unificarse y avanzar más en el desarrollo de su conciencia clasista, para estar en condiciones de colocarse al frente de la revolución y conducir al resto del pueblo en la lucha por construir el socialismo. Mientras esta clase no esté en condiciones de jugar su papel dirigente, el socialismo será sólo una aspiración noble pero irrealizable o una figura retórica en los discursos y consignas. Corresponde al PCV, junto al resto de las fuerzas revolucionarias y progresistas más consecuentes y más genuinamente comprometidas con la perspectiva de la transformación profunda de la sociedad, la tarea de unir al máximo el movimiento de los trabajadores y consustanciarlo con la conciencia socialista.
51) Un grave obstáculo en el desarrollo de estos esfuerzos es la concepción anticientífica y pequeño-burguesa, ampliamente aceptada y difundida por muchos de los actores políticos fundamentales del actual proceso, que pretende sustituir a la clase trabajadora organizada como fuerza motriz fundamental de la revolución social por otras categorías tales como “el pueblo”, “la comunidad” o “las multitudes”. El problema con estas categorías es que son genéricas y abstractas, no históricamente concretas, y carecen por lo tanto de contenido clasista específico. Hablar de “las multitudes”, por ejemplo, es escamotear o al menos deformar la lucha de clases, que ocurre no entre los muchos y los pocos, sino entre los explotados y los explotadores, independientemente de sus respectivas fuerzas numéricas. 
52) En la década de los 80, como efecto del neoliberalismo, se inició una tendencia hacia la desindustrialización del país. Esta tendencia fue detenida a partir del año 1999 cuando el nuevo gobierno rompió con la política neoliberal, pero diversos factores internos y externos han impedido el éxito del proceso de industrialización nacional. Si bien es cierto que la debilidad del tejido productivo ha provocado un decrecimiento numérico relativo del proletariado industrial (por ejemplo, el número de trabajadoras y trabajadores ocupados en la industria manufacturera se ha reducido más de 20% desde 1990), esto no significa un decrecimiento de la clase obrera como un todo, puesto que ha habido un aumento de la fuerza de trabajo ocupada en otros sectores. 
53) Somos testigos a menudo de decisiones, acciones y omisiones gubernamentales que, en correspondencia con el carácter de clase de los sectores que dirigen el proceso, no sólo no ayudan a fomentar y estimular la conciencia, los niveles de organización y la combatividad de la clase obrera, sino que, por el contrario, conducen a su debilitamiento y a su desmovilización. Ejemplos patentes de esto último son, entre otros: el hostigamiento, persecución y despido que han sufrido las y los trabajadores de empresas y entes del Estado cuando han intentado ejercer su derecho a la organización autónoma e independiente; la demora y el desgano con que han sido atendidos los reclamos de que se avance hacia la formalización de los Consejos Socialistas de Trabajadoras y Trabajadores como expresiones legítimas del Poder Popular; o el haber desaprovechado, a todo lo largo del período anterior de la Asamblea Nacional, una oportunidad excelente para aprobar una nueva y revolucionaria Ley Orgánica del Trabajo y la Ley Especial de los Consejos Socialistas de Trabajadoras y Trabajadores. 
54) Una manifestación de la debilidad de la clase son las dificultades encontradas en el proceso de consolidación y fortalecimiento de la Unión Nacional de Trabajadores y Trabajadoras (UNETE), obstaculizada de diversas maneras desde su fundación, y que en los últimos tiempos, cuando está en pleno relanzamiento como central sindical unitaria identificada con el proceso de cambios desde posiciones de independencia de clase, vuelve a ser amenazada, esta vez por la aparición de nuevos intentos fraccionalistas y la pretensión de imponer un sindicalismo de tipo oficialista. 
55) Con la promulgación de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario en el 2001, comienza un proceso de agrupamiento de corrientes sociales y políticas campesinas en la Coordinadora Agraria Nacional “Ezequiel Zamora” (CANEZ), cuyo papel protagónico en movilizaciones regionales y nacionales permitió aglutinar a campesinos y campesinas en la lucha contra el latifundio, logrando importantes avances en la toma de la tierra. Este proceso adquirió mayor relevancia no por las decisiones administrativas del Estado, sino por la acción de las masas en un marco de debilidad orgánica del movimiento campesino y de ausencia de planes específicos de defensa, lo que provocó una contraofensiva de los terratenientes con el uso de sicarios y paramilitares, con un saldo de más de 250 dirigentes campesinos asesinados, sin que haya respuestas por organismos de seguridad, Fiscalía y tribunales. 
56) A partir de la creación por el gobierno nacional de “Fundos Zamoranos”, “Núcleos de Desarrollo Endógeno” y “Saraos”, entre otros, viene conformándose una base organizativa campesina que incluye a pequeños propietarios y trabajadores del campo en organizaciones como CANEZ, Frente Campesino “Ezequiel Zamora”, y Frente de Campesinos y Pescadores “Simón Bolívar”, con los cuales debemos hacer mayores esfuerzos con miras a la creación de espacios de articulación para construir la unidad del movimiento campesino. d.- La expresión orgánica de la alianza antiimperialista: el FANP 
57) La necesidad histórica de construir un instrumento político amplio, unitario y antiimperialista para transitar en mejores condiciones la fase nacional liberadora de la revolución venezolana, ha sido un planteamiento programático del PCV. Ya en tiempos del primigenio “Polo Patriótico” constituido para la campaña electoral de 1998, presentamos la propuesta de que éste trascendiera su carácter electoral y sirviese de base para construir la expresión orgánica permanente de la alianza antiimperialista, cuya concepción corresponde al FANP. 
58) Pero no basta con identificar correctamente a las clases, fracciones de clase y organizaciones que objetivamente están llamadas a conformar el FANP en virtud de que sus propios intereses coinciden con los de la patria venezolana en la lucha contra el imperialismo y por la plena liberación nacional. Se requiere además que esa coincidencia alcance a tener expresión material organizada. 
59) En nuestro XII Congreso (2006) constatamos los enormes perjuicios que la inexistencia de ese espacio estaba causando a la fase actual del proceso de cambios. Poco o nada se ha avanzado desde entonces, y continuamos privados de instancias y mecanismos estables y eficaces de planificación, evaluación y control popular revolucionario, en que las distintas fuerzas, organizaciones e incluso individualidades que deberían formar parte del FANP, tengan voz y presencia permanente en una estructura orgánica de dirección colectiva y unificada. Tal carencia es, en buena medida, responsabilidad de la alta dirigencia del proceso, que no ha sabido comprender el carácter de la actual fase histórica y de los actores e instrumentos políticos involucrados, y ha actuado, también en esta materia, con arrogancia, sectarismo y apresuramiento. Esto ha llevado no sólo a la inexistencia de esa instancia de dirección colectiva y unificada que necesitamos, sino incluso al alejamiento innecesario de factores y fuerzas que objetivamente deberían estar al lado de la alianza antiimperialista, pero que se han separado por no haber encontrado un espacio orgánico para el debate y confrontación de sus opiniones y contribuciones y para aportar a la construcción colectiva y unitaria de la línea política del proceso. 
60) Desde principios de 2011, el Presidente Chávez ha propuesto el lanzamiento del llamado “Gran Polo Patriótico”. El PCV reitera su positiva opinión en cuanto a este llamamiento, que es una oportunidad para corregir la situación descrita en el párrafo anterior, e insiste, una vez más, en que este nuevo espacio debe ser una instancia política unitaria y con dirección colectiva; dotada de una propuesta programática con claridad en cuanto a sus objetivos de corto, mediano y largo plazo; permanente y no coyuntural; con visión estratégica y no restringida al ámbito electoral; que estimule y promueva la discusión política e ideológica de fondo; y, sobre todo, que se caracterice por una dinámica interna que respete la diversidad y favorezca la participación equitativa y democrática de todas las corrientes, organizaciones, tendencias y factores políticos y sociales componentes de la alianza antiimperialista. 
e.- El Bloque Popular Revolucionario 
61) Al mismo tiempo que promovemos la formación del Frente Amplio Nacional Patriótico, las fuerzas dentro de esa alianza que estamos más consecuentemente comprometidas con la perspectiva del socialismo tenemos la tarea simultánea de ir construyendo el “Bloque Popular Revolucionario” (BPR), necesariamente circunscrito a quienes nos proponemos la completa abolición de la clase explotadora, y que por lo tanto no puede incluir absolutamente a ninguna fracción burguesa ni a organización alguna que exprese sus intereses. 
62) Pero este proceso de conformación del BPR debe hacerse sin promover rupturas en el Frente Amplio, sino como parte dialéctica de éste. Esto requiere habilidad política, claridad conceptual y constancia por parte de las y los revolucionarios, pues se trata de atender dos líneas de acción que deben avanzar simultáneamente en dos planos organizativos diferentes: una orientada a la consolidación de la amplia coalición antiimperialista junto a algunos elementos, sectores y fracciones de la clase explotadora; la otra orientada al fortalecimiento, dentro de esa misma alianza, de los elementos, fracciones y sectores que buscan avanzar más allá del antiimperialismo, hacia la perspectiva del socialismo y la abolición total de la explotación de clase.
63) Es responsabilidad del PCV y del conjunto de las fuerzas genuinamente comprometidas en la lucha por el socialismo científico, lograr que la clase obrera se constituya en el eje del BPR. Debemos defender los objetivos antiimperialistas y de liberación nacional, fortaleciendo al mismo tiempo las banderas clasistas y socialistas. Esto requiere el fortalecimiento y desarrollo cualitativo y cuantitativo de nuestro propio Partido y nuestros cuadros, tanto en lo organizativo como en lo político-ideológico. 
64) En consecuencia, se hace necesario para nosotros abordar con flexibilidad dialéctica y habilidad política la construcción simultánea en dos niveles diferentes, uno más táctico y otro más estratégico. Y en todo momento debemos tener en cuenta que el actual proceso, más allá de sus límites, problemas y dificultades, constituye una ocasión extraordinaria que nos abre oportunidades y posibilidades para avanzar. Es nuestra obligación aprovechar esta ocasión favorable al máximo para acumular fuerzas a favor del movimiento popular y revolucionario, y eso significa no sólo aumentar la eficiencia de nuestro trabajo dentro de las condiciones reinantes, sino esforzarnos para que éstas se preserven y desarrollen mientras madura y se fortalece el BPR. 
f.- El Estado 
65) Luego de identificar el carácter y contenido clasista del actual Estado venezolano, queda claro que este no es, de ninguna manera, el Estado que proponíamos y prefigurábamos en nuestro Programa de 1980. Hablábamos entonces, y debemos volver a hacerlo, de un Estado Democrático-Popular Revolucionario, que emergerá como resultado de una revolución protagonizada por una amplia alianza de factores políticos, económicos y sociales, con la clase obrera como vanguardia y fuerza principal. Lo verdaderamente relevante de esta conceptualización es ese último elemento: la posición dirigente de las y los trabajadores. Es esto lo que le dará al Estado Democrático-Popular Revolucionario la direccionalidad estratégica y el contenido de clase que le es propio, que garantice la coherencia necesaria para el avance efectivo hacia las metas históricas de la revolución. Como decía el camarada Lenin, “Las formas de los Estados burgueses son extraordinariamente diversas, pero su esencia es la misma: todos esos Estados son, bajo una forma o bajo otra, en último resultado, necesariamente, una dictadura de la burguesía. La transición del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, menos que proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será, necesariamente, una: la dictadura del proletariado” (El Estado y la Revolución). 
66) La esencia del Estado burgués en nuestro país no ha sido alterada. Las modificaciones introducidas a partir de 1999, resultan intentos de democratizar el Estado, ensayos para corregir los vicios y excesos burocráticos de éste y mejorar sus niveles de eficiencia, propósitos que están enmarcados en un proyecto reformista. Esto se debe, en buena medida, a que las fuerzas motrices del proceso iniciado en 1999 corresponden a un perfil clasista de fracciones de la pequeña burguesía, en alianza con sectores medios vinculados al funcionariado estatal incluyendo el estamento militar, y con la intelectualidad radicalizada. Tal bloque de clases, a menos que sea modificado bajo el influjo de un cambio en la correlación de fuerzas, carecerá de la vocación y el empuje necesarios para avanzar mucho más, y puede llegar a retrogradar y degenerar poniendo en peligro los avances democráticos y progresistas de la última década. 
67) Algo parecido podemos decir del intento de construir, en los años más recientes, el llamado “Poder Popular” sobre la base exclusivamente de los Consejos Comunales y las Comunas. Reconocemos y apoyamos esta iniciativa como un avance en la organización popular, pero debemos criticar la conceptualización dominante de lo que debe ser el Poder Popular, pues en la actualidad se lo reduce a una instancia circunscrita al nivel inferior del organigrama de la república, se lo convierte en la práctica en una nueva instancia del Estado con posibilidades muy -17- restringidas de incidir en la dirección, administración y evaluación del resto del aparato estatal, y, al subordinarlo a éste, se lo priva de su potencial genuinamente revolucionario y de su capacidad de transformar el Estado burgués en uno Democrático-Popular de avanzada. 
68) Sobre esto ya advirtió el PCV durante el debate de la fallida Reforma Constitucional de 2007. Decíamos en esa oportunidad que: “El Poder Popular no es una parte del poder, no es una nueva rama ni un nuevo nivel del Poder Público. Es la fuente fundamental de la que emana todo poder en una democracia popular revolucionaria. La toma de decisiones a todos los niveles de los poderes del Estado debe estar sujeta a este principio. El Poder Popular es el Poder, el contenido y el centro del nuevo Estado Democrático Popular Revolucionario.”
69) Pero la concepción que se ha impuesto desde el gobierno, aunque dice estimular y fomentar la participación protagónica del pueblo organizado, en la práctica somete al llamado “Poder Popular” a las decisiones y lineamientos emanados del Ejecutivo Nacional. Esto es el opuesto exacto de lo que deberá ocurrir en el Estado Democrático-Popular Revolucionario que proponemos. Nada avanzamos con denominar a los Ministerios del Ejecutivo Nacional como “del Poder Popular”, si en la realidad el pueblo organizado carece por completo de mecanismos para incidir efectivamente en la administración o contraloría de los entes de gobierno, y mucho menos para dirigir el aparato de Estado como debería ser. 
70) Además, se ha limitado el Poder Popular principalmente a una concepción de carácter territorial (Comunas y Consejos Comunales) y se le ha dado poca importancia a las formas organizativas específicamente clasistas, y por lo tanto de mayor potencial transformador de la sociedad, como ha ocurrido en el caso de los Consejos Socialistas de Trabajadoras y Trabajadores (CSTT), cuyo proyecto de Ley fue preparado y presentado ante la Asamblea Nacional por el PCV en junio de 2007 sin que hasta ahora se haya iniciado su discusión. Es necesario que sigamos avanzando también en el diseño y desarrollo de formas organizativas análogas a los CSTT que sean expresión del Poder Popular en los sectores campesino y de pesca. 
71) En suma, tenemos hoy un Estado que corresponde a los intereses y perspectivas de esos sectores que más se benefician de él y pugnan por controlarlo completamente, a pesar de la resistencia de quienes, desde el propio gobierno con el Presidente Chávez a la cabeza, y desde otras esferas de la vida nacional, continuamos empeñados en propiciar transformaciones radicales y profundas. 
72) En tal sentido, existen en la Venezuela de hoy particularidades presentes en la agudización de las contradicciones capital-trabajo y Estado burgués-clase trabajadora, en el marco de una creciente conflictividad laboral. La clase obrera y trabajadora en general, además de enfrentar los efectos propios de la lógica de los capitalistas de obtener máxima ganancia al menor costo de la fuerza de trabajo, se enfrenta también, cada vez más, a la élite pequeño-burguesa que se aferra al control de instituciones y empresas del Estado contra la resistencia organizada de las y los trabajadores que se empeñan por preservar derechos laborales conquistados y por ejercer su derecho a la democracia participativa y protagónica a través de -18- organizaciones independientes y autónomas, tanto en los sindicatos como en los Consejos Socialistas de Trabajadores y Trabajadoras. 
73) Y algo similar ocurre también en casos en que el conflicto se plantea entre las y los trabajadores y la patronal privada: altos funcionarios, civiles y militares, intervienen en conflictos obrero-patronales a favor de la patronal privada, incluso de empresas transnacionales, atropellando impunemente el derecho a la libertad sindical y a la negociación colectiva, entre otras conquistas de la clase trabajadora. Todo esto contribuye a profundizar el creciente descontento y frustración entre la masa laboral venezolana, sirviendo un escenario propicio para que la reacción, de forma oportunista, conquiste adeptos entre las filas proletarias y recupere espacios perdidos en el ámbito político-sindical. g.- Las fuerzas de la reacción 
74) Un estudio de la correlación de fuerzas existente en la Venezuela actual no estaría completo sin una revisión del estado y dinámica de las fuerzas de la reacción. En primer lugar, es necesario identificar la naturaleza de clase de cada una de esas fuerzas, distinguirlas en función de esa naturaleza de clase, y precisar las tensiones y contradicciones que existen entre ellas. 
75) Una cosa son las organizaciones, partidos y fuerzas (abiertamente políticas o de la llamada “sociedad civil”) afiliadas a los intereses de la burguesía monopólica tradicional venezolana, el imperialismo y sus agentes locales; y otra cosa son las expresiones orgánicas de los sectores pequeño-burgueses, las capas medias profesionales y los pequeños y medianos propietarios del campo y la ciudad. Las primeras son vehículos de quienes han perdido buena parte del poder político y económico de que disfrutaban sin obstáculos hasta 2001, en su esfuerzo por recuperar y restaurar plenamente sus privilegios y su posición dominante. Las segundas, en cambio, son vehículos de grupos y fracciones de clase cuyos intereses objetivos no están en contradicción con el proyecto antiimperialista y de liberación nacional, aunque mantengan divergencias con algunos rasgos de la conducción del gobierno o con la propuesta socialista. 
76) Con la primera categoría de fuerzas de la reacción no hay ni puede haber conciliación posible. Pudiera haber en todo caso coexistencia en el marco de la coyuntura política reinante; pero esta coexistencia nunca puede dar lugar a acuerdos, compromisos o negociaciones que nieguen la lucha de clases y la aguda confrontación de intereses irreconciliables que existe entre ellos y quienes estamos llamados a formar parte del FANP, particularmente del Bloque Popular Revolucionario.
77) La segunda categoría de fuerzas que hoy se encuentran en el campo de la oposición, en cambio, incluye a sectores e individualidades que, en virtud de sus intereses objetivos, su situación histórica concreta y su muy probable evolución futura, deberían estar acompañando a las fuerzas que luchamos por la derrota del imperialismo y el logro de la plena liberación nacional. Es necesario decir que estas fuerzas están hoy enfrentadas al gobierno nacional debido, por un lado, al mal manejo de la política de alianzas por las tendencias dominantes en el principal -19- partido del proceso, y por otro, a la inconsistencia ideológica que es consustancial a las direcciones de ciertas fuerzas antiguamente aliadas. De haber habido una mayor comprensión del carácter de la actual etapa histórica de liberación nacional y del contenido y perspectiva de clase de cada una de las fuerzas involucradas, no sólo se habría evitado el innecesario rompimiento con algunos factores que nos acompañaron en el pasado y deberían seguir haciéndolo hoy, sino que hasta se podría haber ganado o al menos neutralizado a otros factores con los que objetivamente no tenemos contradicciones insalvables en el marco de la actual fase histórica. 
78) Tras el arrollador triunfo en las elecciones presidenciales de 2006, comenzó un lento pero incesante proceso de debilitamiento relativo del apoyo popular al gobierno. El PCV ha alertado ya varias veces acerca de este hecho, y el XXXIX Pleno de nuestro Comité Central (noviembre de 2010), en particular, identificó que hay “...un avance de las fuerzas reaccionarias, apoyadas por el imperialismo, aprovechando nuestras fallas y debilidades. El proceso viene sufriendo un peligroso desgaste, que de no revertirse a tiempo, pudiera causar enormes dificultades para mantener el ritmo actual de cambios e, incluso, un retroceso histórico”. Las causas de esta erosión, que puede llegar a convertirse en reflujo, son diversas, y ya hemos mencionado muchas de ellas en este documento. 
79) La gran votación obtenida por la oposición en las elecciones parlamentarias de 2010 es la más visible manifestación de su recuperación en las zonas urbanas, aunque no expresa el nivel real de desgaste del proceso, que es aún mayor. Después de esas elecciones, ha habido alguna recuperación del apoyo popular al Presidente Chávez, pero sobre bases que podrían resultar frágiles y efímeras si las nuevas expectativas generadas en los últimos meses resultan defraudadas. En todo caso, lo que nos corresponde ahora, con la mayor urgencia, efectividad y participación popular, es contribuir a revertir la tendencia al desgaste que mencionamos. Para ello, es necesario reorientar revolucionariamente el proceso para corregir los graves vicios y desviaciones que han surgido en todos los niveles de gobierno, y que han deteriorado su credibilidad y debilitado el entusiasmo del apoyo popular: el despilfarro, el burocratismo, el nepotismo, la corrupción, la carencia de eficaz control y contraloría social, la falta de planificación centralizada de la economía, y el asistencialismo como método para ganarse la voluntad inmediata de las masas de manera clientelar, sin crear en ellas la conciencia de clase que las comprometa en las tareas de la revolución. 
80) Pero además, las fuerzas del proceso debemos identificar con precisión quién es quién en el campo opositor y cuáles son las contradicciones que hay entre las diversas fuerzas de ese campo, a aprovechar esas contradicciones para ganar nuevos aliados o neutralizar fuerzas confrontadas, y a conectar o reconectar si las condiciones políticas así lo permiten, con quienes, por virtud de esas mismas contradicciones, deberían estar a nuestro lado en esta etapa histórica. 
81) Y a la inversa, al mismo tiempo que procuramos ganar o anular a quienes están en la oposición y no deberían estarlo, debemos identificar y confrontar a quienes, incluso incorporados a partidos y organizaciones favorables al proceso de cambios, -20- son en realidad miembros o agentes de la burguesía rentista comercial-importadora o hasta de los “nuevos ricos parasitarios”. Su presencia interesada y oportunista al lado de las fuerzas revolucionarias dificulta todavía más nuestro avance y contribuye al desprestigio del proceso y a la erosión del apoyo popular.
IV.- HACIA UN CAMBIO EN LA CORRELACIÓN DE FUERZAS 
82) El objetivo general y fundamental de todo el trabajo político y de masas, ideológico y organizativo del Partido Comunista de Venezuela, en el presente momento histórico, tiene que ver con la necesidad de producir una consistente y acelerada acumulación de fuerzas del movimiento obrero y popular que, cohesionadas en un sólido Bloque Popular Revolucionario actuando en el seno del FANP, forjen una nueva correlación de fuerzas favorable a la clase obrera y al pueblo trabajador, es decir, a los factores políticas y sociales consecuentemente antiimperialistas y realmente interesados en la profundización del actual proceso de cambios, para el desmontaje del aparato estatal burgués, la construcción del nuevo Estado Democrático Popular Revolucionario, el progresivo desmantelamiento del sistema capitalista y la edificación del socialismo en la perspectiva de la formación económico-social comunista.
83) De todas las anteriores consideraciones, se desprende un conjunto de tareas a desarrollar por nuestro Partido en el corto y mediano plazo. Estas tareas se agrupan en tres ejes principales: el fortalecimiento y desarrollo del propio PCV; el fortalecimiento de la clase obrera tanto en lo organizativo como en lo ideo-político; y la construcción de los instrumentos y alianzas amplias, tanto para la lucha antiimperialista (FANP) como para el avance hacia la perspectiva socialista (BPR). 
84) Las y los comunistas nos proponemos que el Bloque Popular Revolucionario sea liderado por la clase obrera, para que en el contexto de la agudización de la lucha de clases, éste pueda asumir consecuentemente la batalla social, política y cultural contra el dominio del capital y por el verdadero socialismo. La construcción del Bloque Popular Revolucionario es de crucial importancia para la clase obrera en su lucha por el poder, como lo afirmaba el camarada Antonio Gramsci, consecuente con el pensamiento leninista, de inobjetable actualidad para las y los comunistas venezolanos: "El proletariado puede convertirse en clase dirigente y dominante en la medida en que consigue crear un sistema de alianzas de clase que le permita movilizar contra el capitalismo y el Estado burgués a la mayoría de la población trabajadora" (La cuestión meridional). 
85) La concreción del objetivo general y fundamental del trabajo del Partido entre las masas, pasa necesariamente por resolver tres aspectos indispensables para que la clase obrera y el pueblo trabajador asuman un papel efectivamente revolucionario: conciencia, organización y unidad. 
86) Conciencia de clase, para asumir la lucha de clases como determinante de los cambios revolucionarios y a la clase obrera como sujeto histórico de la revolución socialista, lo que se relaciona con la necesidad de una amplia y profunda lucha de ideas contra la ofensiva ideológica burguesa anticomunista, activada por las fuerzas contrarrevolucionarias, pero también contra las corrientes reformistas y diversionistas que, desde el interior del proceso, difunden una concepción pequeño-burguesa y acientífica del socialismo, auspiciando la subordinación de la clase obrera ante la actual hegemonía del reformismo pequeño-burgués. 
87) Organización y unidad del movimiento obrero y popular, con independencia de clase, para la lucha social y política revolucionaria por la construcción de un nuevo Estado Democrático-Popular Revolucionario, basado en el Poder Popular, y el establecimiento de relaciones socialistas de producción. Por ello adquiere una importancia prioritaria, para nuestro Partido y, en general, para el movimiento obrero revolucionario, el fortalecimiento del sindicalismo clasista, el desarrollo del movimiento de delegadas y delegados de prevención, y el impulso en la construcción de los Consejos Socialistas de Trabajadores y Trabajadoras y otras formas de organización popular tales como los Consejos de Campesinas y Campesinos y los Consejos de Estudiantes, etc.; de allí la importancia de derrotar la pretensión de colocar a las organizaciones de masas bajo el control de la burocracia estatal y de las tendencias que hegemonizan el proceso. 
88) Todos estos planteamientos nos llevan a la necesidad de fortalecer ideológica y políticamente al Partido Comunista de Venezuela y de desarrollarlo orgánicamente entre la clase obrera y el pueblo trabajador; no conformarnos con lograr el reconocimiento de las y los trabajadores de la ciudad y el campo por las posiciones que asumimos en la defensa de sus intereses, sino hacer realmente del PCV la vanguardia política organizada de la clase obrera y del pueblo trabajador en general.
¡Con la clase obrera y el pueblo trabajador para la toma del Poder! ¡Por una nueva correlación de fuerzas para profundizar la liberación nacional en la perspectiva socialista! 
XIV CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA - PCV
Caracas, 4 al 7 de agosto de 2011